Aplomos del caballo: defectos, riesgos y corrección
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Está usted delante de un caballo en venta, o simplemente delante del suyo en el prado, y algo en sus extremidades le llama la atención. Un casco que se abre ligeramente hacia fuera, una rodilla que parece adelantada, una cuartilla más tumbada que la otra. La pregunta llega de inmediato: ¿es un detalle sin importancia o el principio de un problema que saldrá caro dentro de cinco años? De eso hablan exactamente los aplomos del caballo. Esta guía le da la definición técnica, un protocolo de observación en cuatro vistas que puede aplicar esta misma tarde, la nomenclatura completa de los defectos con su gravedad real y, sobre todo, la respuesta concreta a la pregunta que nadie aborda: hasta qué edad puede corregirse todavía un defecto de aplomo.
Lo esencial
- Los aplomos designan la posición y la orientación de las extremidades bajo el cuerpo del caballo. Son regulares cuando las extremidades quedan paralelas vistas de frente y verticales vistas de perfil.
- Las manos soportan alrededor del 60 % del peso del caballo frente al 40 % de los posteriores: un defecto delante se paga mecánicamente más caro.
- El examen se hace en cuatro vistas (de frente, perfil izquierdo, perfil derecho y por detrás) sobre suelo llano y duro, y después al paso.
- El caballo debe estar recién herrado o recortado para poder juzgarlo: sobre un casco demasiado largo se juzga el casco y no la extremidad.
- En el caballo adulto un defecto de aplomo ya no se corrige: se acompaña, con un recorte cada 5 a 8 semanas y un trabajo adaptado.
- En el potro la ventana depende de la articulación: se cierra hacia los 3 o 4 meses en el menudillo, pero sigue abierta hasta cerca de los 15 meses en la rodilla.
- Casi todos los caballos presentan alguna desviación. Lo que está en juego no es la perfección, sino el grado y la simetría.
Aplomos del caballo: qué designa exactamente la palabra
Los aplomos designan la posición y la orientación de las extremidades del caballo bajo su cuerpo: se dicen regulares cuando las extremidades quedan paralelas entre sí vistas de frente y verticales vistas de perfil. La palabra viene directamente de la plomada del albañil, la herramienta que marca la vertical absoluta. Juzgar los aplomos es comprobar si las extremidades siguen esa vertical teórica.
La hipología utiliza dos referencias precisas para trazarla:
- En una extremidad anterior, una vertical bajada desde la punta del encuentro debe dividir la parte baja de la extremidad en dos mitades iguales. De perfil, una vertical que parte del tercio superior de la espalda debe partir la extremidad en dos y caer un poco por detrás de los talones.
- En una extremidad posterior, una vertical bajada desde la punta de la nalga debe dividir la extremidad en dos mitades iguales. De perfil, debe alcanzar la punta del corvejón, seguir los tendones y caer también un poco por detrás de los talones.
Una tercera referencia completa el conjunto: la base de sustentación, es decir, el cuadrilátero que delimitan los cuatro cascos apoyados en el suelo. Una base ancha da estabilidad lateral, una base estrecha favorece la velocidad en línea recta. Por eso un caballo longilíneo y uno brevilíneo no tienen las mismas aptitudes naturales, al margen de cualquier defecto.
Por qué los aplomos deciden la carrera del caballo
Un caballo en reposo reparte alrededor del 60 % de su peso sobre las manos y el 40 % sobre los posteriores: esa asimetría explica por qué un mismo defecto tiene más consecuencias delante que detrás. En un caballo de silla de 500 kg, eso supone unos 300 kg soportados solo por las manos, frente a 200 kg detrás. Un caballo izquierdo de las manos preocupa, por tanto, mucho más que uno izquierdo de detrás, y no es una cuestión de estética, sino de carga encajada en cada tranco.
Un defecto de aplomo genera un apoyo asimétrico. La extremidad ya no recibe la fuerza en vertical, sino ligeramente de lado, tranco tras tranco, miles de veces al día. Las consecuencias documentadas sobre el aparato locomotor son concretas:
- Desgaste articular asimétrico, que prepara el terreno para una artrosis precoz
- Tendinitis y lesiones ligamentosas, sobre todo en el tendón flexor y en el ligamento suspensor del menudillo
- Síndrome navicular, favorecido por ciertas conformaciones del casco y de la cuartilla
- Desgaste irregular del casco, que a su vez agrava el defecto inicial en un círculo vicioso
- Roces y golpes, cuando una extremidad llega a chocar físicamente contra otra y la lesiona
Conviene poner todo esto en perspectiva de inmediato, porque leer este tipo de artículo suele inquietar sin motivo. El caballo perfectamente aplomado es una abstracción de manual. Casi todos los caballos en actividad presentan al menos una desviación, a menudo varias, y trabajan toda su vida sin cojear jamás. Lo que cuenta no es que haya un defecto, sino su grado, su simetría entre las dos extremidades de un mismo par y el uso que se le pide al caballo. Un caballo de paseo ligeramente estevado que sale tres veces por semana no plantea ningún problema. El mismo defecto, marcado, en un caballo de salto que compite a 1,20 m es otro asunto.
Observar los aplomos: el protocolo en cuatro vistas
Un examen de aplomos no vale nada si el caballo no está bien colocado: la mitad de las observaciones de aficionado quedan invalidadas por un suelo en pendiente o un casco demasiado largo. Este es el procedimiento, por orden.
- Elija un suelo llano y duro. Un suelo blando o en pendiente falsea por completo la lectura de las verticales. Un pasillo de hormigón o una pista compactada y regular sirven perfectamente.
- Compruebe que el caballo está bien cuadrado, con las cuatro extremidades apoyadas, el peso repartido por igual y sin descansar sobre un posterior. La cabeza debe estar libre y en el eje del cuerpo: una cabeza girada desplaza el peso y deforma el apoyo.
- Confirme la fecha del último recorte. Sobre un casco recortado hace siete semanas se juzga el casco y no la extremidad. Haga el examen en los días siguientes a la visita del herrador.
- Tome distancia, a tres o cuatro metros, a la altura de la extremidad observada, nunca en picado desde el dorso del caballo.
- Observe por este orden: de frente, luego perfil izquierdo, luego perfil derecho y por último por detrás. Cada vista revela defectos que las otras esconden.
- Termine con el examen al paso, en línea recta y sobre suelo duro: pida a alguien que lleve el caballo de la mano, mírelo alejarse y después volver hacia usted.
- Fotografíe las cuatro vistas. Es la única manera de objetivar una evolución de un año a otro y de enseñar algo preciso a su veterinario.
El protocolo lleva diez minutos y no exige más material que un ramal y una cabezada bien ajustada. Hacerlo dos veces al año basta de sobra para un caballo adulto sano.
Los aplomos de las manos vistos de frente: abierto, estrecho, estevado, izquierdo
Visto de frente, el aplomo es regular cuando las dos manos quedan paralelas y perpendiculares al suelo: las desviaciones se leen en la separación de las extremidades o en su rotación. Son los defectos más visibles y los primeros que detectan los compradores.
Los defectos de separación:
- Abierto de delante: las extremidades quedan demasiado separadas respecto a la anchura del pecho. El caballo camina balanceándose de lado, con pérdida de eficacia pero poco riesgo de lesión.
- Estrecho de delante: las extremidades quedan demasiado juntas. Aquí el riesgo se vuelve real, porque las extremidades se cruzan y el caballo puede lesionarse solo.
Los defectos de rotación, que son los que más se intenta nombrar:
- Izquierdo: la extremidad se desvía hacia fuera y las pinzas apuntan hacia el exterior. Es la versión equina de los pies de pato.
- Estevado: la extremidad se desvía hacia dentro, las pinzas convergen la una hacia la otra, a menudo con los codos hacia fuera.
Un detalle técnico lo cambia todo en la valoración de estos dos defectos: la desviación puede partir de la rodilla, del menudillo o solo del casco, y la gravedad no tiene nada que ver. Un caballo izquierdo únicamente del casco tiene la rotación limitada a la última articulación, con un impacto mecánico moderado. Un caballo izquierdo desde la rodilla hace trabajar toda la extremidad en torsión, y eso es bastante más exigente. Antes de alarmarse, busque de dónde parte la desviación.
A esto se suman dos defectos de la rodilla que se leen de frente:
- Rodillas zambas: las rodillas se meten hacia dentro, con frecuencia en un caballo estevado por abajo.
- Rodillas arqueadas: las rodillas se abren hacia fuera, justo al revés que el anterior.
Los aplomos de las manos vistos de perfil: plantado, remetido, corvo, cuartillas
De perfil ya no se juzga la separación, sino el adelanto o el retraso de la extremidad respecto a la vertical, además de la inclinación de la cuartilla. Estos defectos son menos llamativos que los anteriores, pero suelen pesar más a largo plazo.
Los defectos de posición de toda la extremidad:
- Plantado de delante: la extremidad queda por delante de la vertical de referencia. El caballo parece apoyado por delante de sí mismo.
- Remetido de delante: la extremidad queda por detrás de la vertical, como si el caballo se hubiera metido bajo su propia masa. Este defecto da una clara tendencia a tropezar.
Los defectos de la rodilla vistos de perfil:
- Corvo: las rodillas quedan por delante de la línea de aplomo, en general por desgaste y fatiga a lo largo de la carrera.
- Braquicorvo: la misma imagen, pero presente desde el nacimiento y no adquirida con el trabajo. La distinción es importante en una compra.
- Trascorvo o rodilla de ternero: la rodilla se va, al contrario, hacia atrás, hundida. Es el defecto más exigente del grupo, porque mantiene el tendón flexor en tensión permanente.
Quedan los defectos de la cuartilla, el verdadero tema técnico de esta vista. La cuartilla es el amortiguador del caballo y su inclinación es siempre un compromiso mecánico:
- Cuartillas cortas y verticales: la cuartilla queda demasiado enderezada y demasiado corta. La amortiguación resulta insuficiente y son las articulaciones, sobre todo el menudillo y el casco, las que encajan los impactos.
- Cuartillas largas y tumbadas: la cuartilla es demasiado larga y demasiado inclinada. La amortiguación es excelente, pero el tendón flexor y el ligamento suspensor del menudillo trabajan en exceso de forma permanente, con un riesgo de tendinitis claramente mayor, sobre todo en terrenos profundos.
- Menudillo adelantado: el menudillo se proyecta hacia delante, más allá de la vertical de la extremidad. Es un defecto serio que suele traducir una retracción tendinosa.
Los aplomos de los posteriores: vista por detrás y de perfil
El posterior es el motor del caballo: un defecto ahí degrada primero la propulsión y la calidad de los aires, antes de provocar una cojera. Por eso un defecto en los posteriores se detecta a menudo tarde, cuando el jinete empieza a notar que su caballo «empuja mal».
Por detrás, las referencias son las puntas de los corvejones y la alineación de los cascos:
- Corvejones de vaca: las puntas de los corvejones se acercan entre sí mientras los cascos se mantienen en el eje. Defecto frecuente, a vigilar cuando está marcado.
- Corvejones abiertos: las puntas se separan hacia fuera. El riesgo principal se limita a algún roce leve.
- Estevado de detrás: las puntas de los corvejones giran hacia fuera y los cascos convergen.
- Izquierdo de detrás: las pinzas apuntan hacia fuera. Suele ser el defecto más benigno de toda la lista y se tolera con mucha amplitud.
- Corvejones vacilantes: los corvejones se llevan hacia fuera y pierden estabilidad en el movimiento.
De perfil reaparece la lógica del delante y el detrás de la vertical:
- Plantado de detrás: los posteriores quedan por detrás del cuerpo. Al caballo le cuesta entrar bajo la masa, lo que penaliza directamente el trabajo en llano.
- Remetido de detrás: los posteriores se meten bajo el cuerpo, con mayor exigencia para las articulaciones.
- Corvejón recto: el ángulo del corvejón es demasiado abierto, la amortiguación baja y la articulación encaja más.
- Corvejón acodado: el ángulo es, al contrario, demasiado cerrado, lo que aumenta la tensión sobre los tendones y sobre el propio corvejón.
Tabla resumen de los defectos de aplomo y de su gravedad
Los veinte defectos de aplomo descritos más arriba no tienen el mismo alcance: tres son benignos, una decena son moderados y solo seis justifican una verdadera vigilancia veterinaria. La tabla siguiente recoge cada uno con lo que se observa en la práctica y el nivel de riesgo esperable. Los niveles de gravedad se entienden para un caballo de silla en actividad normal y para un defecto marcado, no solo esbozado.
| Defecto | Vista | Lo que se observa | Consecuencia principal | Gravedad |
|---|---|---|---|---|
| Abierto de delante | De frente | Manos demasiado separadas | Marcha balanceada, pérdida de eficacia | Baja |
| Estrecho de delante | De frente | Manos demasiado juntas | Cruce, riesgo de autolesión | Moderada |
| Izquierdo de delante | De frente | Pinzas giradas hacia fuera | Torsión de la extremidad, desgaste asimétrico | Moderada a alta |
| Estevado de delante | De frente | Pinzas giradas hacia dentro | Torsión, riesgo de roce | Moderada a alta |
| Rodillas zambas | De frente | Rodillas metidas hacia dentro | Sobrecarga del carpo | Moderada |
| Rodillas arqueadas | De frente | Rodillas abiertas hacia fuera | Sobrecarga del carpo | Moderada |
| Plantado de delante | De perfil | Extremidad llevada hacia delante | Apoyo desplazado, menor amortiguación | Moderada |
| Remetido de delante | De perfil | Extremidad metida bajo la masa | Tendencia a tropezar, caídas | Alta |
| Corvo | De perfil | Rodillas adelantadas, adquirido con el uso | Signo de desgaste, menor estabilidad | Moderada |
| Braquicorvo | De perfil | Rodillas adelantadas, de nacimiento | Menor estabilidad | Moderada |
| Trascorvo o rodilla de ternero | De perfil | Rodilla retrasada, hundida | Tensión permanente del flexor | Alta |
| Cuartillas cortas o verticales | De perfil | Cuartilla corta y enderezada | Impactos encajados por las articulaciones | Moderada a alta |
| Cuartillas largas o tumbadas | De perfil | Cuartilla larga y tumbada | Sobrecarga tendinosa, tendinitis | Alta |
| Menudillo adelantado | De perfil | Menudillo proyectado hacia delante | Retracción tendinosa, apoyo anormal | Alta |
| Corvejones de vaca | Por detrás | Puntas de los corvejones acercadas | Propulsión desviada, desgaste del corvejón | Moderada |
| Corvejones abiertos | Por detrás | Puntas de los corvejones separadas | Roces leves | Baja a moderada |
| Izquierdo de detrás | Por detrás | Pinzas giradas hacia fuera | Impacto mecánico limitado | Baja |
| Plantado de detrás | De perfil | Posteriores llevados hacia atrás | Poca entrada bajo la masa, dorso exigido | Moderada |
| Corvejón recto | De perfil | Ángulo del corvejón demasiado abierto | Amortiguación reducida, artrosis | Moderada a alta |
| Corvejón acodado | De perfil | Ángulo del corvejón demasiado cerrado | Tensión tendinosa en el corvejón | Moderada |
Lo que los aplomos cambian al paso: cimbrear, cruzarse, forjarse
El examen al paso revela defectos totalmente invisibles en parada, porque una extremidad mal orientada no solo se apoya mal: además describe una trayectoria anómala entre dos apoyos. Es la parte del examen que los jinetes se saltan con más frecuencia y, sin embargo, la que da las señales de alerta más fiables.
El vocabulario hipológico nombra estas trayectorias con precisión:
- Cimbrear: al levantar el casco, la extremidad describe un arco hacia fuera. Típico del caballo estevado.
- Cruzarse: los cascos se apoyan uno delante del otro, sobre la línea media o muy cerca de ella. Típico del caballo estrecho de delante.
- Rozarse: una extremidad golpea físicamente a la otra, con lesión incluida. Es la versión agravada del anterior.
- Forjarse: la herradura de un posterior golpea la de una mano, con el ruido metálico característico.
- Arrastrar la pinza: el caballo roza el suelo con la pinza del casco con regularidad, en lugar de levantar el pie con franqueza.
Quédese con una sola señal de alarma de todo este apartado: los roces repetidos obligan a llamar al herrador sin esperar al siguiente recorte previsto. Un caballo que se roza o se forja con regularidad lo dice con marcas en las extremidades y huellas en las herraduras, y existen soluciones de herrado para la mayoría de estos casos.
Corregir los aplomos de un caballo: qué es posible y hasta qué edad
En el caballo adulto, un defecto de aplomo no se corrige: se acompaña. Hay que decirlo con claridad, porque muchos anuncios de venta y muchas conversaciones de cuadra dan a entender lo contrario. Una vez terminado el crecimiento óseo, ninguna intervención va a enderezar una extremidad. El recorte y el herrado pueden reequilibrar el apoyo, mejorar el confort y frenar el desgaste, pero no cambian la conformación.
En el potro, en cambio, la ventana existe de verdad. Y aquí está la información más útil de todo este artículo, porque casi siempre se pasa por alto: esa ventana no es la misma según la articulación afectada, y en la parte baja de la extremidad es mucho más corta de lo que se imagina.
- En el menudillo: la placa de crecimiento situada en la parte baja de la caña ya casi no tiene potencial de alargamiento después de 60 a 90 días de vida. La ventana útil para actuar sobre una desviación angular del menudillo se cierra, por tanto, hacia los 3 o 4 meses, y las intervenciones quirúrgicas en esa zona se hacen muy pronto, a menudo en las primeras semanas.
- En la rodilla: la placa de crecimiento del carpo sigue activa cerca de dos años, con un alargamiento que continúa a ritmo decreciente. Una desviación angular de la rodilla sigue siendo tratable hasta cerca de los 15 meses.
La consecuencia práctica es directa para cualquier criador o comprador de potros: una desviación de la parte baja de la extremidad es casi una urgencia, mientras que una desviación de la rodilla deja tiempo para consultar y decidir. En ambos casos la valoración es veterinaria, con radiografías de apoyo, y no una cuestión de mirar al potro en el prado.
Para el caballo adulto con un defecto conocido, la estrategia de acompañamiento se resume en cuatro puntos:
- Recorte regular cada 5 a 8 semanas, sin dejar nunca que se alargue el intervalo. Es la palanca más potente y la menos costosa.
- Herrado adaptado si hace falta, acordado entre el herrador y el veterinario. Un herrado bien pensado compensa una parte del desequilibrio de apoyo.
- Trabajo simétrico y progresivo, con calentamiento sistemático y especial atención a los terrenos.
- Seguimiento veterinario ante el menor signo de cojera, calor o inflamación en la extremidad afectada.
Convivir con un caballo con un defecto de aplomo: la lista del propietario
Un defecto de aplomo bien seguido cuesta una cita de herrador respetada, mientras que un defecto ignorado cuesta meses de parón. Estos son los gestos que conviene integrar en su rutina, sin dedicarle más tiempo del que ya le dedica.
- Respetar el ritmo de recorte de 5 a 8 semanas, también en invierno y también cuando el caballo no trabaja.
- Fotografiar las cuatro vistas dos veces al año, siempre en el mismo sitio y con el mismo encuadre, para objetivar la evolución en lugar de fiarse de la memoria.
- Revisar el desgaste del casco y la simetría de las herraduras en cada visita del herrador: un desgaste claramente asimétrico cuenta cómo se apoya realmente su caballo.
- Comprobar las extremidades después de cada sesión para localizar marcas de golpe, pelos rotos o pequeñas heridas que delatan un roce.
- Evitar los terrenos profundos y pesados en un caballo de cuartillas largas, los círculos cerrados y repetidos en uno muy estevado, y cuidar el calentamiento en uno de corvejón recto.
- Pedir la opinión del herrador y del veterinario indicándoles el defecto conocido: trabajan mucho mejor cuando saben qué están mirando y desde cuándo.
- Consultar sin esperar en caso de calor, inflamación o cojera, aunque sea pasajera, en la extremidad afectada.
Un último consejo, y tiene que ver con el aprendizaje. Distinguir un caballo estevado de uno izquierdo exige ojo, y el ojo se hace mirando muchos caballos. Los jinetes que preparan sus galopes suelen encontrar útil practicar con figuras y modelos equinos para visualizar las referencias en tres dimensiones antes de pasar al caballo real, y tener a mano un equipo completo de accesorios de equitación para el aseo y la inspección diaria de las extremidades. El resto se aprende en el prado, a fuerza de mirar. Para profundizar en el tema más ligado a los aplomos, la estructura del casco del caballo merece una lectura atenta, y nuestra selección dedicada a la práctica está en la colección de equitación.
Preguntas frecuentes sobre los aplomos del caballo
Estas son las respuestas breves a las cinco preguntas que más hacen los jinetes sobre los aplomos, desde el sentido exacto de la palabra hasta su incidencia en la competición.
¿Qué es un aplomo?
Un aplomo es la posición y la orientación de una extremidad del caballo respecto a la vertical. El término viene de la plomada, la herramienta del albañil que marca la vertical perfecta. Se habla de aplomo regular cuando las extremidades quedan paralelas vistas de frente y verticales vistas de perfil, y de defecto de aplomo en cuanto la extremidad se aparta de esa referencia.
¿Cuál es el sinónimo de aplomo?
En el vocabulario ecuestre se habla indistintamente de aplomos, de conformación de las extremidades o de rectitud de las extremidades. En la lengua corriente, aplomo toma el sentido de verticalidad, equilibrio o estabilidad. Un defecto de aplomo también se llama vicio de aplomo en los textos hipológicos antiguos.
¿Qué significa la expresión «poner a plomo»?
Significa enderezar, devolver a la vertical, y viene de la misma plomada de la construcción. Por extensión, «tener aplomo» ha pasado a significar tener seguridad en uno mismo. En el caballo, la expresión se sigue empleando en sentido propio: se trata realmente de la verticalidad de las extremidades.
¿Cómo saber si mi caballo tiene buenos aplomos?
Colóquelo cuadrado sobre un suelo llano y duro, poco después de un recorte, y mírelo sucesivamente de frente, por los dos perfiles y por detrás, y después al paso en línea recta. Compruebe que las extremidades quedan paralelas y verticales y, sobre todo, que las dos extremidades de un mismo par son simétricas. Una asimetría entre la extremidad izquierda y la derecha merece más atención que una ligera desviación idéntica en ambos lados.
¿Un defecto de aplomo impide competir?
No en la gran mayoría de los casos. Muchos caballos de deporte en activo presentan un defecto de aplomo de leve a moderado sin que eso limite su carrera. Lo que cuenta es la adecuación entre el grado del defecto, la disciplina practicada y la intensidad del trabajo exigido. Un defecto marcado del tipo cuartillas largas, trascorvo o menudillo adelantado sí justifica, en cambio, una valoración veterinaria antes de comprometerse con un programa deportivo exigente.